martes, 18 de marzo de 2025

Critica a la política

 




Viejas piedras cantarinas,

De viejos ríos sin agua,

Viejas voces de otros tiempos,

Vieja juventud sin alma.


Derechos preconcebidos,

Libertades heredadas,

Sin trabajo no hay futuro,

Si no te esfuerzas no ganas.


Lobos cuidando rebaños,

Manipulando las masas,

despreocupadas ovejas

Desprovistas de su lana.


Buitres buscando carroña,

Sanguinarias alimañas,

Aún sedientas por el poder,

Que del pobre pueblo emana.


Anunciando el holocausto,

Escupen sapos y ranas,

Pregonan medias verdades,

Con mentiras y patrañas.


Supuestas conspiraciones,

Todo el mundo nos engaña,

Es el caballo de troya 

De esta maldita calaña.


Enarbolando banderas 

En desfiles de máscaras,

Ahuyentando los demonios,

Con escopetas y espadas.



viernes, 21 de febrero de 2025

Los nombres del guerrero

 



Los nombres del guerrero 


Muchos nombres tiene lo de ahí abajo,

La conocida como flauta de Bartolo,

Aquella que tenía un agujero solo,

Sin preámbulos y sin coger ningún atajo,

sabemos la edad por rigidez y tamaño,

Pistolin, pilila, pito, polla, badajo,

Pepino, garrote, berenjena, colgajo 

Y es que no respeta el paso de los años.

Prefiere antes agujero que mano

Allí donde echar el escupitajo,

Donde mojar el churro o el andrajo.

No es ordinario, es humano 

A su ritmo, ni deprisa ni despacio 

Perinola, salchicha, pinga, cola o falo,

Pene, verga, picha, pijo del carajo,

Cubrir todo hueco, llenar todo el espacio.

Algo se habrá quedado en el tintero 

Ponle el nombre que quieras si te hace ilusión,

a estas cosas hay que echarle imaginación,

Nunca se trató de llegar el primero.





Malas noticias


Se pusieron inquietos, yo los vi. Pasaron por todos los rincones de la estancia. Todo empezó cuando ella entró en la sala, pero cuando dijo lo que tenía que decir, saltaron por la ventana, por la ventana que daba al jardín.

Mientras tanto, yo me quedé allí, en medio de la sala, desconcertado, sin entender qué había sucedido. Todo pareció quedarse mudo, el tiempo se detuvo y, por la espalda, me recorrió un escalofrío.

La dama que causó tal revuelo, ella que entró en la sala sin ser invitada, por nombre tiene la peor de las noticias. Ellos, que saltaron por la ventana, los que corrían como pollos sin cabeza por el jardín, eran mi ilusión, mis esperanzas y mis ganas de vivir.

La puerta de la estancia quedó entreabierta y, tras la peor de las noticias, entraron sigilosamente la congoja, el llanto, la incredulidad, la lástima y la pena. Formaron un corrillo: no hablan, pero no callan. Susurran, chismorrean, comentan y señalan.

Se creen que no las oigo, aunque lo hagan a mis espaldas. Sé que los que por el jardín andan corriendo terminarán por regresar, pero ya nada volverá a ser igual.

Vagabundo


 Condenado por cometer  
mil y una barrabasada.  
Una aseveración como pena,  
la suerte está echada.  

La vida a tragos,  
en vasos vacíos de confianza.  
Aguardiente sin color  
y una vida sin esperanza.  

Hirientes miradas  
violan el velo de mi coraza.  
Fríos puñales de hielo  
atraviesan mi piel quemada.  

Llegada del invierno  
de una existencia que colapsa.  
En pétreos colchones  
mi dolorido cuerpo descansa.  

La calle, mi refugio,  
las estrellas como mi manta.  
La vida o la muerte  
es la sorpresa de cada mañana.  

los dados del destino 
tienen la tirada amañada.
El futuro está escrito en el cielo,  
la suerte está echada.

Tu y yo


 Piel contra piel 

Susurrando palabras de amor eterno

Miradas lascivas y furtivas 

Llenas de deseo 

Una sonrisa, unas caricias 

Un sincero té quiero 

Mis manos temblorosas

Hacen estremecer tu cuerpo

No es necesario saber volar 

Para tocar el cielo

Lupanar de frías sedas

Y caliente terciopelo

Tengo la imperiosa necesidad 

De morirme dentro

Y de regresar allí 

Donde dejé mi último beso 

sábado, 14 de diciembre de 2024

Caballo negro



 Caballo negro 


Caballo negro,

negro como la noche más oscura.

Envidia, del brillo de tu pelo,

te tiene la luna.

Noble y poderoso caballo,

de escultural figura, 

Sobre los verdes prados,

das rienda suelta a tu locura.

Caballo solitario, 

sin dueño, cuadra o herradura.

Tu merecida libertad,

enfada, preocupa y asusta.

Por el miedo de algunos,

Ya quieren ponerte montura.

Caballo negro,

tan negro como la nada absoluta.

En el reloj del campanario,

han dado ya las una.

Muchedumbre en la plaza 

para ir a darte captura.

Catedráticos,

del uso popular de la cultura,

Cargando sus mochilas,

Llenas de quimeras cada una.

Ambiciones y pretensiones,

que quieren que se cumplan.

Inalcanzable corcel,

que galopas por la llanura.

Teniendo pendiente

la más difícil asignatura. 

Ensoñaciones de posesión,

perdida de cordura.

Caballo negro,

tan negro como la fé más corrupta

El ocaso llega,

no tengas la más mínima duda.

El reloj no da las horas,

las campanas están mudas.

El lamento del tiempo,

en el horizonte se vislumbra.

Con un pie en el estribo

y con el otro en la sepultura 

domingo, 23 de junio de 2024

La tía tragantia



La tía tragantia 

 El día deja paso a la oscuridad, las tinieblas van recorriendo la ciudad, por las callejuelas se oye a alguien susurrar, dejando estas frases en cada esquina.

“Soy la tía tragantía,

Hija del rey Baltasar,

Quien oiga mi cantar,

No verá la luz del día,

Ni la noche de san Juan.”

Así me lo contaba mi primo, que se lo había escuchado decir al cuñado del vecino de uno que había venido de fuera, que decía haberlo escuchado en una plazuela a un hombre mayor de blanca melena. Todo tiene un comienzo y siempre ha de empezar de la misma manera. Erase que se era, según cuenta la leyenda, en un pueblo cercano vivía una hermosa princesa, hija de un rey moro que con los cristianos estaba en guerra. Baltasar por nombre el rey tenía y Zoraida era el nombre de su amada hija. El asedio al rey y sus tierras hacía que fueran continuas las escaramuzas, al final se declara la guerra, moros y cristianos ya están en lucha, Baltasar encabeza sus tropas, la valentía del monarca es bandera para las huestes moras, en el fragor de la contienda fue mal herido, descabalgado y abatido, su cuerpo desplomado en el suelo ha caído ya muerto, sin haber tenido tiempo de contar a nadie su secreto. Antes de salir a pelear y combatir, guardó de forma clandestina su más preciado tesoro, en la mazmorra más oscura, en la cripta más profunda, algo que para él tenía más valor que el oro, Zoraida la princesa allí ha de esperar, para ser liberada por su padre en su retornar, pero pasan los días y su padre no volvía, los víveres empiezan a escasear, la esperanza aún se mantiene viva, como única ocupación el cantar, como única ilusión su pronta salida, pero el tiempo es inexorable y nada lo detiene, la comida se acaba y el hambre se hace persistente, arrastrada por la necesidad termina comiendo sapos, lagartijas y serpientes, las tinieblas de tan lúgubre escondite hace que no distinga la noche del día, pierde la noción de la realidad en su mente, confundiendo futuro, pasado y presente, la debilidad tanto mental como física le hace entrar en un prolongado letargo, permanece por largo tiempo dormida, cuando despierta descubre aterrada que su cuerpo ha cambiado, una extraña mutación le ha convertido en algo diferente, mitad humana, mitad serpiente, imposibilitada del andar por su prisión se ha de arrastrar, busca por todos los rincones una apertura por la que poder escapar, no se sabe cómo ni cuándo, nadie se explica lo que las noches de san Juan viene pasando, cuando el día deja paso a la oscuridad, cuando las tinieblas van recorriendo la ciudad, por las callejuelas se oye a alguien susurrar, dejando estas frases en cada esquina.

“Soy la tía tragantía,

Hija del rey Baltasar,

Quien oiga mi cantar,

No verá la luz del día,

Ni la noche de

 san Juan.”